Contra todo pronóstico, el Intercity asaltó Can Misses y el Algeciras venció con solvencia y autoridad al Antequera. Dos de los de abajo explicándole a dos de los de arriba – primer y segundo clasificado – como debe jugar un equipo cuando las papas arden. A estas alturas de la película no es necesario explicar la apatía que produce el insípido Recreativo de Huelva que dirige Íñigo Vélez. Un equipo falto de gracia y sin alma que prioriza defender y que, cuando toca amenazar mínimamente la portería rival, sufre de un apagón de ideas muy preocupante. En los últimos metros, aquella zona en la que debe aparecer la calidad técnica y el acierto en las decisiones, el Decano desaparece. Quizás por calidad o quizás por el conservador planteamiento del técnico vasco. O posiblemente por las dos.
Sin embargo, la ley del mínimo esfuerzo le estaba sirviendo al Decano, que afrontaba el trascendental duelo contra el Atlético Sanluqueño fuera de los puestos de descenso a Segunda Federación. O dicho de otra forma, el Recreativo tenía la capacidad de dar un golpe tremendo sobre la mesa de la salvación y, además, de hundir a un rival directo por la misma. Pero los blanquiazules fueron peores que los de verdiblancos y la oportunidad de oro pasó a ser una oportunidad desperdiciada.
Los números de Íñigo Vélez en el Recreativo
Los números de Íñigo Vélez no transmiten demasiado. Nueve goles a favor y diez en contra. Dos victorias, seis empates y dos derrotas en diez partidos. Doce puntos de treinta posibles. Tan difícil es que pierda como que gane. Cuando aterrizó en el Nuevo Colombino, el Recre era antepenúltimo y estaba a un punto de la permanencia. Hoy, diez partidos después, es el cuarto por la cola y está a dos de la permanencia. Nada ha cambiado a mejor. En el camino, equipos como el Sevilla Atlético, el Real Madrid Castilla o el Fuenlabrada han abandonado la zona de peligro, mientras que otros como el Yeclano Deportivo o el Algeciras decidieron que su temporada era demasiado tranquila y prefirieron darle emoción metiéndose en la pelea por la salvación. Pero el Recre sigue ahí.

¿Cómo va a enlazar dos victorias consecutivas el Recreativo de Huelva cuando solo ha ganado seis partidos en toda la temporada?
La cuestión es que durante varias jornadas se instaló el discurso de que la tabla estaba muy apretada, de que una victoria te catapultaba en la clasificación y que los recreativistas se iban a salvar sin problemas más por demérito ajeno que por mérito propio. Aquello de «es que los otros son peores». Hasta había alguno por ahí que hasta se atrevía a soñar con los playoffs de ascenso porque era cosa de enlazar dos victorias consecutivas.
Aquí toca hacer autocrítica, porque desde este medio se aireó esa idea cuando el Recreativo de Huelva empató en Ibiza y venció al filial del Atlético de Madrid. Los dos únicos partidos – y la primera mitad ante el Ceuta – en los que el Recre de Íñigo Vélez transmitió algo. ¿Pero cómo va a enlazar dos victorias consecutivas un equipo que ha ganado seis partidos en toda la temporada y que tan solo ha sido capaz de vencer una vez lejos del Nuevo Colombino?
El paisaje de la zona baja ha cambiado
El problema llegados a este punto es que ese discurso conformista, acomodado, tolerante y resignado se ha ido al traste. Mal acostumbrado estaba el cuadro de Íñigo Vélez de disfrutar de estar fuera de la zona roja por haber empatado in extremis desde los once metros ante el colista. Ser el menos malo de todos ya no vale, porque el Recreativo de Huelva, histórico del fútbol español, puede ser de los cinco más malos de la categoría si no se pone las pilas.
El paisaje de la zona baja no es el de hace unas semanas. Esta jornada han ganado Alcorcón, Algeciras, Alcoyano y hasta Intercity, que se niega a bajar los brazos. Todos parecen ser conscientes de lo que se están jugando. Una serie de resultados que dejan a los onubenses a dos de la permanencia. Y con las dos balas de las últimas dos jornadas desperdiciadas. Y ahora, el Real Murcia… a domicilio.