Arzu sabía que un jugador de la jerarquía de Aitor García suponía un salto técnico importante para el Recreativo de Huelva. Un desatascador nato para encuentros en los que solo los futbolistas con talento diferencial son capaces de ver la luz donde la mayoría solo percibe una maraña de piernas rivales. Así es el jugador de Gibraleón, que en su redebut con la camiseta onubense fue capaz de dejar los tres puntos en el Nuevo Colombino, acercando un poco más al cuadro albiazul al ascenso directo.
El gol ante el Almería B es el gol de siempre de Aitor. Disparo desde fuera del área para clavarla al fondo de la red. Lo hizo con el Mérida, con el Cádiz, con el Sporting de Gijón y con tantos otros equipos. Pero el del domingo tiene un sabor especial. Porque fue en casa, ante su gente, y porque confirma que su llegada ha sido como agua de mayo para un Arzu consciente de la necesidad de futbolistas de este perfil cuando los planteamientos se tuercen. Un señor golazo que se traduce en tres puntos fundamentales en la lucha del Decano por el ascenso directo.
Además, todo envuelto en un sentimiento especial. “He sentido lo mismo que el día de mi debut con el Recre. Anoche dormí con mi hijo y esta mañana le he dicho a mi mujer que sentía un cosquilleo y que estaba muy nervioso”, reconocía Aitor García tras el encuentro. Qué bueno que viniste, Aitor. Que sean muchos más.

